h1

En busca de la gran obra

agosto 24, 2009

Esta nota es la continuación de la anterior, la de las Jornadas. Fue publicada en EXTRA una semana después, es decir, el 23 de agosto de 2009.

pagina12color_23agosto.pdf_01

ECOS DE LAS 1ª JORNADAS SALAMONE EN AZUL

En busca de la gran obra

Dos estudiosos de la obra de Francisco Salamone contaron sus primeras impresiones de las realizaciones del ingeniero arquitecto, durante las Jornadas que se desarrollaron en la ciudad de Azul.

“¿Cómo conociste a Salamone?” Cuando se juntan dos fanáticos de las obras de este peculiar arquitecto, esta frase suele llevar a un relato contado con cariño y asombro. Nadie olvida su primer contacto con Salamone. La pregunta fue, obviamente, la que disparó la charla, en medio de las Jornadas en Azul, con dos expertos en el tema, que no obstante miran a Salamone desde dos aspectos distintos. Eduardo Lázzari es historiador y presidente de la Junta de Estudios Históricos del Buen Ayre, muy conocido por el público a partir de sus intervenciones en radio y televisión. Gonzalo García Crispieri es un arquitecto nacido en Bolivia, presidente de la fundación Manuel García Capriles para estudios de patrimonio, y pionero en la difusión de la obra de Salamone en América Latina. Sin embargo, los dos coinciden en el deslumbramiento, en la magia, en lo perturbador que resultó para sus vidas descubrir a Francisco Salamone.

¿Eduardo, cómo conociste a  Salamone?
Despertó  mi  interés  por  estas obras el comentario de dos arquitectos alemanes que a la salida del Cementerio de la Recoleta (ndR: Lázzari es guía allí) me dijeron “¿Usted nos podría contar algo sobre Salamone?”. No pude decir nada. Me puse a investigar y lo primero que me asombró fue la magnitud de la obra. Me  pareció raro que eso, que era tan grande, no había trascendido. Cuando comencé a ver la obra en persona, me di cuenta de que estaba frente a un tipo genial. Me pareció interesante descubrir que hay un trasfondo, un pensamiento que justifica la obra. No estamos solamente frente a la gran obra de un arquitecto, sino a la idea de un proyecto de país con grandeza, de un país que creía en el futuro. La idea de los cementerios, de las municipalidades, es la misma que la del Congreso Nacional o el teatro Colón: la idea de la desmesura, porque este iba a ser un gran país.

¿Cómo  creés  que  debería  ser conocido?
No coincido con la idea de las “rutas” salamónicas, el proyecto de crear  tres  corredores  turísticos  basados en las rutas que pasan por los pueblos. Creo que es un tema que está puesto en función del que viaja y no del que reside. Hay dos zonas, o “comarcas”, como yo las llamo, de la provincia con obras de Salamone que tienen vinculación física que son Oeste: Guaminí, Adolfo Alsina, Pellegrini, Tres Lomas y Salliqueló, y Sur: Gonzales Chaves, Pringles, Laprida y Tornquist. La idea que pensé al armarlas es potenciar todo lo que está  dando  vueltas.  Quedan  zonas con un mayor equilibrio. Por ejemplo, en la comarca Sur tenés dos cementerios, tres Cristos, cuatro Municipalidades, cinco plazas, etcétera.

Ahora, a mí me han pedido que recomiende un libro sobre Salamone, y tengo que decir que no hay, sólo hay “panoramas” de su obra hechos por y para arquitectos.
No hay. Para fin de año, mi idea es sacar una serie de libros sobre Salamone: “El hombre”, “El arquitecto”, “El hombre público y de negocios” y “Las obras” que son los cuatro grandes temas con los que abarcarlo.

***

¿Gonzalo, cómo conociste a Salamone?
Estudié en La Plata, y me casé con una argentina, de Ayacucho. Estaba allí en mayo del año pasado cuando me invitaron a Azul. Estuve en el Colegio de Arquitectos, y el colega Carlos Fortunato me llevó a pasear, conocí el parque, la Casa Ronco, el teatro. Luego me llevó al Cementerio. Cuando llegamos quedo impactado. Le pregunto “¿y esto?”.
“Es obra de Salamone”, me contesta. Me cuenta que es un arquitecto que construyó tantas obras, etc. Pero yo he estudiado en La Plata del ‘72 al ‘78 y nunca escuché hablar de Salamone. Entonces me prestaron una copia de los libros de la Universidad Nacional de Mar del Plata (ndR: dos tomos editados por Alejandro Novakovsky y otros) y los empecé a leer. Me fui a Bolivia, y con un colega empezamos a investigar a Francisco Salamone. Nos presentamos a un Congreso sobre Cementerios Patrimoniales, donde ganamos el segundo premio, y luego presentamos esa misma ponencia en un encuentro de Cementerios Patrimoniales en Lima, Perú.

¿Vos querés introducirle elementos  “salamónicos” a un edificio que estás reciclando?
Tiempo atrás, después de otra intervención en un edificio art-decó, empiezo a estudiarlo más. Veo la simetría, veo una serie de elementos característicos. Inclusive, el elemento central del edificio que estamos interviniendo es como
una de las torres de un edificio municipal de Salamone. La idea es, como no tenemos luminarias, no tenemos nada
de lo que había, buscar elementos  diseñados  por Salamone  para  incorporarlos en la intervención que estamos haciendo, para cruzar ese lazo que tenemos los países latinoamericanos  con  una arquitectura que estaba desconocida,  invisible.  La estamos reflotando para que tenga presencia, después de 50 años, en Bolivia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: